Un lugar para los que tienen ilusiones y sueños, para los que nunca dejarán que crezca su niño interior, para aquellos a los que alguna vez les dijeron que tenían pajaritos en la cabeza, para los que confían en la humanidad, para los que no se rinden, para los que sienten todo, para los que no se conforman con sólo pensar... un lugar para ti.
Al parecer es una de esas enfermedades que se creían erradicadas, de ésas que actualmente se consideran raras... Los médicos no tienen un diagnóstico claro, sólo pueden decirme que hay algo en mí que no es como debería... y la verdad es que estoy un poco asustada.
Llevo unos cuatro meses con los mismos síntomas... y precisamente, lo que me da miedo es dejar de sentirlos... Aceleración del ritmo cardíaco cada vez que está cerca, esas mariposas en el estómago cuando sé que voy a verlo, ese brillito en los ojos cuando miro a los suyos, esas ilusiones que crecen cada segundo que compartimos, la sonrisa que se dibuja en mi cara al pasar por la librería Beta, por la rotonda, por esas calles del centro que recorremos con paso rápido y sin tener ninguna prisa, al abrir el maletero del coche, esos sueños permanentes que me transportan a un futuro no muy cercano y me muestran un despacho en una planta baja y un porche en el que tomar una cerveza al fresco... y quizá algún niño pequeño, ganas de vivir, de no dejar nada atrás, de quererlo todo, de tirarme a la piscina sin ver si hay agua... Y es que me he dado cuenta de que se trata de eso, de quererlo todo: quiero hacer las compras de navidad, salir del país, que me duela la boca de tantos besos, sentir una caricia, quedarme a dormir, hacerme un tatoo, hacer planes y no estar pendiente de nada más, llenar cientos de álbumes con fotos y recortes, celebrar cumpleaños, ir a la playa en diciembre para ver atardecer, encontrar un mensaje cada mañana en mi correo, compartir un cigarro, decirlo todo con una mirada, ver la tele, ser libre para poder vivir, para poder vivirlo todo...
No sé qué será esta enfermedad, sólo sé que es una de esas enfermedades raras, de ésas que muy pocas personas tienen... y otra cosa que sí sé, es que deseo con todas mis fuerzas que no llegue a existir nunca una cura, que sea muy contagiosa, que se propague por el aire y que se convierta en una pandemia... porque a todos deberían inocularnos esta enfermedad al menos una vez en la vida...
Stendhal dijo: "La persona que no ha amado apasionadamente, ignora la mitad más hermosa de la vida".
No sé disimular... gotas que ruedan por mi cara, mi mundo se ha convertido en una noche interminable, llena de nubes, llena de lluvia, llena de oscuridad...me siento muerta, pero es peor, sólo siento dolor, nada más... No sé qué pensar, si ahora mismo eres tú, sólo tú...
Te amo, lo siento mi amor.
Contigo puedo soñar, puedo volar por encima del mundo con tan sólo un beso. Me llevas al infinito cuando me tocas así como sólo tú lo haces, cuando me besas, cuando me miras y te pierdes en mis ojos, cuando te miro y me pierdo en los tuyos, cuando somos uno...
Me has enseñado que la vida es sólo una y hay que vivirla y que con sólo una palabra puedo vivir tranquila y aún sigo imaginando un mundo dónde tú y yo somos felices. Quiero despertar contigo y sentirte a mi lado, quiero ver cómo abres los ojitos y te digo al oído que te amo más que a nadie y que será para siempre. No descansaré hasta verte sonreír todos los días. No quiero que esto sea un sueño. Sin ti mi alma está vacía. ¿No lo notas? Te estoy tocando el corazón. Cierra los ojos, así puedes sentirlo más que nunca. Nota cómo te estoy abrazando en este mismo momento, nota cómo te beso apasionadamente, como si fuera la primera vez.
Atento a mis palabras, mi vida. Mi corazón está hablando por mí en este mismo instante, cierra los ojos y préstale atención. Amor, sólo escucha esto que te voy a decir, que si no estás aquí yo no sé vivir, te amo tanto... y no voy a negar que tú eres quien me ha hecho soñar, y aunque la vida nos quiera separar, vas a estar conmigo para siempre. Me enamoré de ti y no podré olvidarte, no podré olvidar lo que siento por ti, porque no puedo estar sin ti, porque junto a ti encontré la felicidad. Te amo tanto que no puedo vivir si no estás.
Se me hace raro despertar sin ti, no ha pasado mucho tiempo, pero me ha parecido una eternidad, estás presente en todo momento, en el centro de mi pecho, donde te apoyabas, donde sonreías al levantar la vista. No es fácil el día a día si no estás en él, lloro cuando no consigo recordar tu olor, tu rostro, el roce de tu piel, tu mirada... esa en la que he podido verlo todo, tu sonrisa... la que me encantó desde el primer día. No puedo seguir si no estás porque yo no soy tan fuerte, tú eras quien me daba fuerza en mi debilidad.. Escogí el camino fácil, el que ninguno de los dos queríamos. He intentado aprovechar cada segundo, cada beso, cada mirada, cada caricia, cada gesto... no puedo estar bien... no puedo estar bien porque se me va la vida. Lo siento, amor, lo siento mucho, nunca me lo perdonaré.
"El más difícil no es el primer beso, sino el último". Paul Géraldy.
¿Qué sería de nuestra vida sin los amigos? Me refiero a los amigos de verdad, no a esos con los que compartir cervezas y ratos de risas únicamente, esos amigos que están ahí para lo bueno y para lo malo, para abrirte los ojos, para decirte la verdad por muy dolorosa que pueda resultar, esos amigos que se alegran de corazón cuando estás feliz y lloran contigo cuando pasas por un mal momento.
Yo tengo la suerte de contar con una amiga así, una amiga que está para todo, para salir un fin de semana a tomarnos algo o almorzar un miércoles en el "100 montaditos", y para contarle los momentos por los que estoy pasando, que, aunque no son malos en absoluto, son bastante complicados. Una amiga a la que le he contado todo lo que ha pasado en mi vida desde siempre, pero sobre todo, lo que me ha ocurrido desde el día cuatro de mayo. Ella ha estado ahí para todo, me ha escuchado cuando he necesitado contarle que las cosas no iban bien con mi pareja desde hace mucho tiempo, que he conocido a alguien por quien siento algo que no debería por la situación de ambos, que estamos enamorados aunque esté mal, que las cosas se me ponen difíciles porque me veo en la tesitura de elegir si seguir con mi vida antigua o continuar con ésta nueva que se me presenta llena de ilusiones y sueños, que muchas veces me siento egoísta por no tomar las riendas de mi vida y seguir con dos vidas paralelas porque es lo más fácil... Ella es alguien muy especial a quien quiero con toda mi alma, y aunque lleva relativamente poco tiempo conmigo, me basta para darme cuenta de que es una de esas personas a las que quiero y necesito para recorrer mi paso por ésto que llaman vida. Nunca podré agradecerle todo lo que ha hecho por mí, todos los momentos que me ha regalado, todos los almuerzos, todas las risas, todas las conversaciones, todo lo que se ha preocupado... siempre ha estado ahí y sé que siempre lo estará y a veces siento que no soy capaz de hacerle saber lo que significa para mí, sé que no he podido demostrarle que gracias a ella, mi vida es mucho más plena y que sólo sé que no quiero imaginarme mi futuro sin ella, porque es una de esas personas que escasean y con las que sólo te cruzas una o dos veces en la vida. Espero saber cuidarla y que sigamos recorriendo nuestro camino juntas porque con ella, todo es mucho mejor.
Elbert Hubbard dijo: "Un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y a pesar de ello, te quiere".
El anuncio que me llevó a hablar contigo ese martes, 6 de agosto a las 20:09.
Las conversaciones por el messenger que te dejaban descolocado.
El encuentro casual en la rotonda, la providencia y mis zapatillas de deporte baratas se pusieron de acuerdo para que nuestras vidas se cruzaran ese jueves, 8 de agosto a las once y pico de la mañana.
Los primeros dos besos en la puerta de la cochera, una hora y poco de charla trivial y mucho calor ese 8 de agosto a las 18:00.
Más conversaciones por messenger, dos encuentros por semana en ese lugar que no tenía nada de especial, pero que para nosotros significaba mucho más.
Los correos que intercambiamos a través de la dirección del blog, jugando a ser otras personas, jugando a ser consejeros de sendas relaciones, de sendos tiramillas que ambos sabíamos que estaban dejando de serlo.
Los momentos vividos a través de webcam, enseñándonos fotos y cachivaches, y poniendo mil y una caras, los primeros momentos de risas sinceras que compartimos.
El bajón que sentí cuando intentamos bajar el ritmo porque tenía que estudiar para mis exámenes.
Los encuentros diarios en la cochera, esperándote inquieta, con la puerta encajada, y te veía llegar muy serio, con tu pose de perito, empujando la puerta para recibirte con un beso y un abrazo.
Los sentimientos que descubrí por curiosear donde no debía y darme de bruces con tu vida.
La madrugada del domingo 9 de septiembre, hablando por whatsApp lo que teníamos pendiente de hablar, porque no podíamos esperar más.
La tarde del lunes 10 de septiembre, cuando me recogiste a las 17:00 y acabamos en la cafetería de Umbrete, hablando de nuestras vidas con total normalidad, compartiendo sentimientos, regalándonos miradas y caricias furtivas.
Las noches del martes 11 de septiembre y del miércoles 12 de septiembre, pretendías cebarme, lo sé, no puedes engañarme, un día medio litro de helado y al siguiente una bolsa llena de chocolatinas. Esas diez horas que nos regalamos, esa complicidad que experimentamos, esas carcajadas que no pudimos reprimir, las confesiones, las batallitas de la infancia.
El viernes 14 de septiembre cuando salí del examen, comimos en la cantina, la sordera intencionada, las caricias furtivas en el Condal, el paseo por el centro, la librería, el teatro, la Giralda...
El miércoles 26 de septiembre, el día de Valencina, esa nota que dejaste en mi coche y que guardo como un tesoro.
El lunes 1 de octubre, las gestiones que tuviste que hacer, ese bocado que me diste en el hombro, más fuerte de lo que querías en la copistería, ese ticket de las aperturas que aún guardo, esos ratos de risas en tu despacho, la virgen del Santo Políngano, los cabezazos, el moratón sobrevenido...
El jueves 4 de octubre por la noche, al salir de clase, te esperé en nuestro sitio, leyendo un libro sobre fibra óptica y escuchando música, me hice la distraída, como si no te hubiera visto llegar, sentí tus manos acariciando mis hombros, me diste una caracola... que más adelante tenías que firmar.
El viernes 5 de octubre, por la mañana, tuvimos una "primera vez" más para la lista.
El miércoles 24 de octubre, me regalaste un viaje a través de la geografía y la historia, un viaje muy especial, cogida de tu mano, una foto juntos,...
El miércoles 31 de octubre, me sorprendiste dándome un plano para jugar a la búsqueda del tesoro, un tesoro que nunca habría podido imaginar, ni en mis mejores sueños, un plano que me llevó a otro mundo, a un mundo de ilusiones, sueños, risas, carcajadas, normalidad, miradas, caricias, besos, pasión ...
Los días que pasamos en el que se convirtió en nuestro refugio particular, en ese agujero negro en el que sabíamos a la hora que entrábamos, pero no a la hora a la que saldríamos.
Y la sonrisa que saca arrugas a cascoporro. Y las miradas. Y las caricias. Y los gestos. Y lo que callas. Y lo que dices. Y no dejar de mirar el móvil para verte ahí, esperándome. Y las caricias furtivas con el meñique, entre la gente. Y el jueves. Y la peluca rubia. Y las golosinas. Y el no beber cuando me quemo por no mezclar la comida con la bebida. Y llegar al aparcamiento y encontrarte de pie, con esa sonrisa tierna. Y salir de clase y que estés ahí una vez más y que cuando me veas, enciendas los intermitentes. Y la música. Y el corte de pelo. Y las zapatillas del chino. Y la azotea. Y los cojinazos. Y el edredón en el suelo. Y las películas malas. Y las películas buenas. Y las pulseras. Y mi móvil roto. Y "sus ovejas". Y la pinza de la ropa. Y los tres "peros". Y el de la sandía. Y los tochitos. Y el paquete en el buzón. Y verte en los descansos de las clases. Y la bicicleta con el sillín bajo. Y el mecánico del amor. Y las fotos. Y Trancas y Barrancas. Y muchas cosas que me dejo en el tintero, pero que no olvidaré, que seguirán en mi cabeza, que son tan bonitas que no sé si realmente existieron o si las soñé. Esta tarde se paró el reloj de pared (ése al que echarás de menos) a las 13:32, es la hora a la que cruzaste por última vez la puerta de mi casa, es la hora a la que te vi por última vez, la hora a la que me dijiste adiós.
Esta es mi lista de cosas vividas en tan sólo tres meses. Existe otra de cosas pendientes, en la que, aunque sé que ya no podrán cumplirse, sigo apuntando cosas. Porque la vida da muchas vueltas y nunca se sabe en cuál de ellas podemos reencontrarnos.
"Llenas los días de rima y verso con tu presencia de manos tiernas".