martes, 14 de agosto de 2012

Me rindo


Ya no más. Dejo de intentarlo. Ya no voy a seguir luchando para ser feliz. Ya no creo en el amor, en las sorpresas, en las ilusiones. Ya no creo en la fidelidad, en el compromiso, en tener una nueva vida. Ya no creo en las historias que cuentan las canciones, en los romances de película, en la limerencia, en las sonrisas irreprimibles, en las mariposas en el estómago. Ya no creo en las caricias, en las miradas furtivas, en aguantarse las ganas, en jugar con las manos, en no ser capaz de mantener la mirada. Ya no creo en las casualidades, en el destino, en los sentimientos que surgen y no podemos refrenar. Ya no creo en los cambios de opinión por las circunstancias, no creo en los besos robados, en los besos reprimidos. Ya no creo en volver a verte, en dejar de llorar, en olvidar lo que siento.

Me rindo, ahora sólo voy a hacer lo que se espera, lo que debo. Me niego a seguir intentando ser feliz. Seguiré con mi vida, o al menos lo intentaré, como estaba hace algo más de cuatro meses. Dejo de sentir, sólo me limitaré a seguir existiendo, no viviré, actuaré, sonreiré cuando deba, estaré seria cuando la situación lo requiera, no lloraré en público, eso nunca, ni siquiera me enfadaré, todo estará vacío, iré a contracorazón. A quien me pregunte cómo me siento, le diré que estoy bien, que siempre lo estoy... y será verdad, eso es lo bueno de rendirse, de no esperar nada, no hay decepciones, no hay esperanzas, no hay ilusiones incumplidas. Las noches serán para mí, serán mi única vía de escape, el momento en que pueda mostrarme vulnerable, seis o siete horas para no dormir, pensando y recordando lo vivido, lo sentido, lo soñado, lo imaginado. 

Puede que algún día llegue el momento de volver a luchar. Pero hoy no es ese día.

Para terminar, un frase de Antonio Cabado: 
"Nunca rendirse fue una deserción. A veces no se puede ganar, pero es importante estar, aunque sea en la derrota".


Veneno




Parece extraño tener a otra persona
cuando hoy estoy pensando en ti.
En cada beso, mi alma me traiciona
porque yo estoy pensando en ti.

¿Cómo desistir si el corazón decide y yo no?
Si no eres para mí, que mueran las estrellas
y que caigan sobre mí.

Beso sus labios y me saben a ti.
Estando con él, quiero tu nombre decir.
¿Cómo resistir? Si es tanto lo que duele
el veneno de tu amor.

Parece extraño que rodeándome sus brazos
yo sólo siento tu calor.
Cierro los ojos y siento que lo engaño
porque no es suyo mi amor.
Si no eres para mí, sal de mis pensamientos
y ya déjame vivir.


"Todo deseo estancado es un veneno". André Maurois.




lunes, 13 de agosto de 2012

Cosas de niños

Ayer fui un lienzo lleno de colores, de historias y personajes, hoy he sido una princesa que ha luchado contra un escratifaloide de cuernos anchos y lo ha derrotado, mañana...mañana no sé qué seré, quizás me convierta en un portero de fútbolmano, en una bruja con pelos de espagueti o en un robot con pies planos. Con estas pequeñas personitas nunca se sabe.

Estas criaturitas que dormidas parecen tan adorables, tienen mucho peligro, mucha imaginación y muy poca consciencia de la fuerza con la que juegan. No es la primera vez que, siendo un luchador de sumo, se me tiran encima más de cien kilos de puro niño, no contentos con ello, uno empieza a hacerme cosquillas, otro me da puñetazos de mentira y el último se dedica a robarme la nariz. En esos momentos no me queda otra que empezar a reírme a carcajadas e intentar pedir socorro, deseando en el fondo que nadie venga a ayudarme, y me dejen tranquila con ellos, porque merece la pena ver sus risas incontrolables cuando pido ayuda, cuando se piensan que me tienen reventada,...lo que ellos no saben es que, cuando los escucho divertirse así, soy la persona más feliz del mundo.

Ya puede ser el día en que más triste estoy, esos días en que sólo tienes ganas de llorar y todo te recuerda eso que te hace sentirte mal, que con solo oír sus vocecitas gritando: "¡¡¡Ya está aquí!!! ¡¡¡Ya está aquí!!!", se me olvidan todas las penas. Ver sus caritas, con los ojos entrecerrados y una sonrisa de oreja a oreja mientras se ponen a correr hacia el balón, la ilusión que reflejan sus miradas cuando intento pillarlos y creen que se escapan de mí porque pueden correr más que yo, las risas sonoras que retumban en mis tímpanos cuando, al entrar en el salón, uno se me echa a los brazos y otro se sube a mi espalda, mientras el tercero viene a saludarme con un gran beso y un abrazo. Esos momentos no tienen precio.

Cada día doy gracias a Dios por tener a esas tres personitas en mi vida, ojalá pudiera disfrutar de ellos más de lo que lo hago. Nunca podré agradecerles todo lo que me están enseñando.

Cómo no, para esta entrada traigo una frase de Paulo Coelho que expresa todo lo que quizá no he sabido decir: "Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea".


sábado, 11 de agosto de 2012

¿De qué me sirve la vida?




Estoy a punto de emprender un viaje
con rumbo hacia lo desconocido.
No sé si algún día vuelva a verte.
No es fácil aceptar haber perdido.

Por más que supliqué "no me abandones",
dijiste "no soy yo, es el destino",
entonces entendí que aunque te amaba
tenía que elegir otro camino.

¿De qué me sirve la vida
si eres lo que yo pido?
Los recuerdos no me alcanzan
pero me mantienen vivo.

¿De qué me sirve la vida
si no la vivo contigo?
¿De qué me sirve la esperanza?
Si es lo último que muere
y sin ti ya la he perdido.

Escucha bien, amor, lo que te digo
pues creo, no habrá otra ocasión
para decirte que no me arrepiento
de haberte entregado el corazón.

Si sólo escuchas la canción, parece la típica historia de desamor, pero este videoclip esconde mucho más.
"¿Lloro porque sueño o porque soñaba y he dejado de soñar?".